miércoles, 16 de septiembre de 2009

QUITEÑAS MUJERES ECUATORIANAS

Ecuatorianas

Los cuerpos de las capitalinas, entre los mÁs bellos del Ecuador¡Las increíbles “colas” de las quiteñas!Aquello de las mujeres frías como el clima, encorvadas bajo el peso de sus abrigos y desprovistas de las sensuales curvas que identifican a su género, es un mito. Una leyenda que todos los días se desmiente en las calles de Quito.
Redacción
Hay que reconocer una cosa: el hombre es un ser visual, el amor nos entra por los ojos y cuando de mirar se trata, en lo que primero uno se fija es en las curvas de una mujer. ¿Qué parte? Bueno, dependerá de la perspectiva desde donde se la observe: atrás o adelante, arriba o abajo.Ese giro de cabeza inesperado, los ojos saltones y la morbosidad a flor de piel son los gestos de un hombre cuando aparece una cola caída....¡caída del cielo!"¡Qué rica esa man, qué rabazo!", son las frases que surgen al mirar un jean bien apretado o una licra pegadita que realce aquellas montañitas de piel y pecado.
LA FAMA DE LAS QUITEÑASLas mujeres de Quito tenían la injusta fama de ser "hijas de nadador" (nada por aquí y nada por acá). Aunque lo equilibraban con sus "chichis" y sus caritas de princesas, pero de atrás... ¡naranjas!Estaban mal proporcionadas. No lograban esa armonía corporal que hace perder en el delirio más intenso a cualquier hombre. Esa era la leyenda por muchos creída.
Y aunque no era cuestión de vida o muerte, un poquito más de carne en la parte posterior resultaba indispensable. Es que es mejor tener que carecer de ella.
Las críticas venían desde todas las regiones del país. Caso contrario sucedía con sus compatriotas de la Costa, que sí crecían con unas prominentes y deseadas posaderas. Las diferencias estaban acentuadas y hasta se creó un mito sobre los cuerpos de las ecuatorianas en sus diferentes regiones.
QUITEÑAS IRRESISTIBLESLas quiteñas se han caracterizado siempre por ser hermosas y con un sex appel especial. Basta recordar a Manuelita Sáenz (La libertadora del libertador) y Mariana Carcelén, Marquesa de Solanda, para demostrar que las chicas nacidas en Quito tuvieron entre sus sábanas a los héroes libertarios más influyentes de la época de independencia: Bolívar y Sucre. Ellos que tenían babeando a las mujeres de Sudamérica, desde Venezuela hasta Chile y que por sus "armas" pasaron las mejores hembritas de la época.
Pero ¡oh, sorpresa!, ambos decidieron que sus historias de amor y pasión tuvieran como protagonistas a dos quiteñas. Algo tenían. Quizá esa magia de vivir en la mitad del mundo, en una ciudad mezcla de colonial y ultramoderna, rodeada de montañas con un sol perpendicular, podrían ser los ingredientes mágicos por lo que las quiteñas adquirieron un "plus" especial.
Teorías del cambioEn la actualidad la cosa ha cambiado, los cuerpos de las capitalinas han sufrido una evolución. Las nuevas generaciones de quiteñas no son "yaninas" (ya ni nalga tiene). Ahora tienen curvas, incluso igual o más peligrosas que las de la vía Alóag-Santo Domingo.Una de las teorías dice que se debe a que las chicas de hoy hacen deporte, aunque para los deportólogos el ejercicio "sólo define músculos, no los aumenta".
Otra hipótesis señala que es por la migración interna y por la afluencia de extranjeros que se radican en el país.Por la gente que viene de otras regiones que son más "generosas" en esa materia, es decir, quienes por diferentes circunstancias llegan desde la Costa ecuatoriana, ya sea de Manabí, Guayas, Los Ríos, Esmeraldas, El Oro y se quedan a vivir en Quito. Sus descendientes tienen esa mezcla que hace que las quiteñas hayan evolucionado en su parte posterior.
Los "mala mano"Otro de los mitos que se maneja en las jergas cotidianas es la "mano" de los novios, esposos, machuchines o marinovios. Es decir, el cambio en la estructura del cuerpo (especialmente "las nachas"): una cosa es cuando están solteras y otra cuando se hallan comprometidas. Según muchos hay quienes son "secadores" y otros, por el contrario, buenos jardineros o "embarnecedores".Las bromas de amigos siempre van en ese estilo. "Huy, ese man ha tenido mala mano" o "Qué mala mano la del pelado de esa man" son las expresiones de la gente cuando ven a la chica con el novio. Desde luego esto, como todo, es relativo. Ninguno de los médicos, sociólogos o antropólogos puede asegurar tales teorías. Incluso los "nalguistas" más especializados confiesan no tener bases científicas para asegurar algo así.
Lo cierto es que la vieja leyenda de los derrieres capitalinos ha quedado destruida por la realidad que se vive día a día en las puertas de las universidades, en la avenida Amazonas, en la Mariscal, en la zona rosa... ¡en fin!De que han cambiado, han cambiado. Y nosotros, los quiteños

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